Se me vino encima el Big Sur, justo cuando andaba con ganas de meterle pata a todo eso de hacer lo correcto. Ese tipo Kerouac me tienta a hacer cosas malas. Ya no sé cómo adorarle la píldora. Me doy cuenta, no soy tan torpe: amo a Jack, amo a Alejandra, pero tengo que dejarlos. Amo a Dylan. Él sabe mucho de esto de adentro. Ella me abre las yemas de los dedos, me rasco furioso y veo el hueso. Él me pone los zapatos. Por eso voy a viajar a Chubut o a Río Negro. Extraño tanto a esta gente que no conozco, y que no podría conocer. Pero que quieren, si ustedes son todos unas mierdas.
Insisto insomne lo hago de noche no se dan una idea de cuánto los quiero cuánto los extraño cómo los deseo.
Hoy busco aliarme y hacer saltar la banca. Voy a ser un ser atento. Mediré perfecto el cráneo. Prestame tus telas y te muestro una mentira. Mirá mi puño el de mi abrigo, está todo tan grasoso. Por eso te sigo al trote y hoy busco aliarme para arrebatarte la raíz de más que tienen tus pájaros. Soy la fosforescencia de miles de trastornados. Vengan juntas todas las razas, ¡Sentados!
Veinte centímetros por debajo de tus hombros caen los cables que bailarán en rondas carnales. Velero estás sin timón y en punta corrés tanteando como cuadrado, en no sabemos qué sombras. Sos la lanza y la corona. Petrificada y acantilada. Buscaste profundidad días antes de encontrarte recogiendo sin piel los frutos de la vergüenza. Es tu forma tan bastarda que supongo, venís del aire.
¡Tenés todo tan claro! Me sorprendo y arremeto: estructuras de cartón, disiento, barajo de nuevo. The new order, el de Febo, el mismo de ayer. Verdor hecho tiras de camisas. Manchas digitales, cayó sangre y la bebiste gustosa.
Flor hecha de sangre la mujer. Qué derroche de fantasmas cuanta algarabía. Como bailan reptan pululan. No es misoginia es misantropía.
Bañarme en tus líquidos fiestas de despedidas. Vivir tu desgarramiento beber tu sexo.
Quién dijo que yo no tenga desgarrada el alma Quién se atreva a decir una puta palabra. Soy mujer en todas ellas. Desde la punta de mi chota soy mujer. Venzo todas las asperezas.
El ser humano-asqueroso, después de salir de tu hermosura. Paradoja pestilente. No puede quedar nada debajo de pies y ramas y muchas cositas de esas que brillan y nos devuelven al rojo amanecer.
jueves, 19 de agosto de 2010
En el casquito está la cabeza de donde fluyen todas las posibles contradicciones.
Joker somos todos. Nos cargamos de odio y en el odio, nos cargamos al otro. Nos cagamos unos a otros.
¿Nacimos para matar? ¿Soy medio tontito por no querer hacerlo?
Ahora que la adolescencia es un septiembre lejano, humo de cerveza en un portal, un verano inacabado. Algunos años en la facultad de ciencias, papeles escritos, ron de Cuba, hojas de hierba, un tren dormido en una vía muerta, la luz de la ventana azul que siempre estaba abierta.
Ahora que quedan tan lejos las playas de Corfú, las estaciones de trenes de Praga, Hamburgo o Estambul, los viajes que trajeron a otros vistiendo nuestros cuerpos, la luz de una cafetería, los amores conversos.
Ahora que te cansas y las piscinas cierran, y apura el último baño la luz de las estrellas. Ahora que regreso a los lugares a donde quise huir y nadie me espera allí. Ahora que casi llego a fin de mes, que amo a una mujer.
Que amo a una mujer.
Ahora que pago las facturas, que me besé en La Habana, que sueño con Lacandona, que ya no escribo cartas, que cumplimos más añós que promesas, que se hunden nuestros corazones como la vieja Venecia, que llego tarde a los cines y al fin del planeta, que alquilo un pequeño piso en un castillo de arena.
Ahora que duelen las resacas y cortan como una navaja. Ahora que nadie nos saluda por los bares de Malasaña, que pido auxilio, besos y comida por teléfono, que fumo flores y lloro a veces mientras duermo. Ahora que tiemblo como un niño abandonado. Ahora que viejos amigos nos han traicionado.
Ahora es el momento de volver a empezar, que empiece el carnaval, la orgía en el Palacio de Invierno, de banderas y besos. Se cayeron mis alas y yo no me rendí, así que ven aquí, brindemos que hoy es siempre todavía, que nunca me gustaron las despedidas.
Ahora Que(Joaquín Sabina)
Ahora que nos besamos tan despacio, ahora que aprendo bailes de salón, ahora que una pensión es un palacio, donde nunca falta espacio para más de un corazón… Ahora que las floristas me saludan, ahora que me doctoro en lencería, ahora que te desnudo y me desnudas, y, en la estación de las dudas, muere un tren de cercanías… Ahora que nos quedamos en la cama, lunes, martes y fiestas de guardar, ahora que no me acuerdo del pijama, ni recorto el crucigrama, ni me mato si te vas. Ahora que tengo un alma que no tenía. Ahora que suenan palmas por alegrías. Ahora que nada es sagrado ni, sobre mojado, llueve todavía. Ahora que hacemos olas por incordiar. Ahora que está tan sola la soledad. Ahora que, todos los cuentos, parecen el cuento de nunca empezar. Ahora que ponnos otra y qué se debe, ahora que el mundo está recién pintado, ahora que las tormentas son tan breves y los duelos no se atreven a dolernos demasiado… Ahora que está tan lejos el olvido, ahora que me perfumo cada día, ahora que, sin saber, hemos sabido querernos, como es debido, sin querernos todavía… Ahora que se atropellan las semanas, fugaces, como estrellas de Bagdad, ahora que, casi siempre, tengo ganas de trepar a tu ventana y quitarme el antifaz. Ahora que los sentidos sienten sin miedo. Ahora que me despido pero me quedo. Ahora que tocan los ojos, que miran las bocas, que gritan los dedos. Ahora que no hay vacunas ni letanías. Ahora que está en la luna la policía. Ahora que explotan los coches, que sueño de noche, que duermo de día. Ahora que no te escribo cuando me voy. Ahora que estoy más vivo de lo que estoy. Ahora que nada es urgente, que todo es presente, que hay pan para hoy. Ahora que no te pido lo que me das. Ahora que no me mido con los demás. Ahora que, todos los cuentos, parecen el cuento de nunca empezar.